© 2018 MARC HERRERO

Para ser se necesita tiempo

El juego y la estructura del juego son lugares donde se nos permite ser, donde el ser humano descubre su cuerpo, su movilidad, su respiración y su “patetismo”.

 

Es en ese patetismo vital donde se establece el sujeto deseante, capaz de vincular las estructuras arquitectónicas del juego con la capacidad de simbolizar su deseo y en consecuencia descubrir y abordar su falta.

 

La actuación y el gesto en el juego es lo que permite a la especie estar a disposición de ser creador. Es ahí, y solo ahí, donde la compulsión a la repetición permite simbolizar y acercar al sujeto contacto con la realidad.

 

La actualidad del juego es agotadora, limitadora donde la inexistencia de alternativas al rendimiento ya ni siquiera son un problema.